viernes, 28 de marzo de 2014

Cantares 6.

El cortejo nupcial

6 1 ¿A dónde se ha ido tu amado,
oh la más hermosa de todas las mujeres?
Dinos en qué dirección se fue,
y lo buscaremos contigo.
La amada

2 Mi amado descendió a su huerto,
al almácigo de las especias,
para apacentar en los jardines
y para recoger los lirios.

3 ¡Yo soy de mi amado,
y mi amado es mío!
El apacienta entre los lirios.
El amado

4 ¡Qué bella eres, oh amada mía!
Eres como Tirsa,
atractiva como Jerusalén
e imponente como ejércitos abanderados.

5 Aparta de mí tus ojos,
porque ellos me doblegan.
Tu cabello es como manada de cabras que se deslizan por las laderas de Galaad.
6 Tus dientes son como rebaños de ovejas que suben del lavadero: que todas tienen mellizos, y ninguna hay sin cría.
7 Tus mejillas parecen mitades de granada, a través de tu velo.
8 Hay sesenta reinas, ochenta concubinas
y un sinnúmero de jóvenes mujeres.
9 ¡Pero una sola es mi paloma, mi perfecta!
Ella es la única hija de su madre,
quien la considera predilecta.
La ven las mujeres y la llaman:
"Bienaventurada."
Las reinas y las concubinas la alaban diciendo:
10 "¿Quién es aquella que raya como el alba y es bella como la luna,
radiante como el sol e imponente
como ejércitos abanderados?"

11 Al huerto de los nogales descendí,
para ver los retoños del valle,
para ver si las vides ya han florecido;
si han brotado los granados.
12 Y antes que me diese cuenta,
mi alma me puso sobre los carros de mi generoso pueblo.
El cortejo nupcial

13 ¡Vuelve, vuelve, oh Sulamita!
¡Vuelve, vuelve; queremos mirarte!
La amada

¿Qué habréis de observar en la Sulamita,
cuando danza en medio de los dos campamentos

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